Curiosidades de Amsterdam: la ciudad de las bicis y las casas “mal hechas”
Amsterdam es una ciudad alucinante. Sin duda una de las ciudades más bonitas que he visitado, en el sentido literal de la palabra. Así como podemos decir que Berlín es impresionante por ser todo tan grande y que París es grandiosa y señorial, de Amsterdam podemos decir que es bonita a más no poder. Sus calles estrechas, sus canales, su carencia de edificios altos, sus casas “mal hechas”, sus terrazas y sus miles de bicicletas, la hacen un destino diferente y singular.
Nunca te esperas que haya tantas bicicletas como las que hay en realidad, ni aunque la gente te lo diga antes de ir.
Siempre te crees que vas preparado para lo que vas a ver, pero cuando llegas allí, y ves las montañas de bicicletas amontonadas en las aceras, o parkings enteros que parecen diseñados para coches, pero rebosando bicicletas, es cuando de verdad, con perdón de la expresión coloquial, FLI-PAS. También flipas por supuesto con el hecho de que el último mono de las calles en cuanto a preferencia de paso es el peatón. ¡Cuidado en Amsterdam, señores turistas! Más vale que vayas mirando a todas partes si no quieres ser atropellado por coches o bicicletas o ambos a la vez. El peatón es el que menos preferencia tiene, y si te atropella, te fastidias prácticamente… ¡haber mirado!
Lo siguiente que me llamó la atención muchísimo en Amsterdam, es la arquitectura de las casas. Me pasé todo el viaje pensando en porqué estaban las casas “mal hechas”. Y es que son totalmente asimétricas las unas comparadas con las otras y muchas de ellas tienen una notable inclinación hacia delante que a mí me pareció incluso peligrosa. También me fijé en que todas las casas tienen un gancho o una polea arriba del todo, en la pared frontal, saliendo hacia la calle. Todas estas preguntas sin respuesta llevaron a mi curiosa cabecita por supuesto a preguntar. Y grande fue mi sorpresa cuando me explicaron el por qué de estas incógnitas:
En primer lugar, las casas son altas y estrechas debido al precio del suelo en Amsterdam, que es muy caro y por lo visto siempre fue así. En segundo lugar, al ser las casas tan estrechas, las escaleras que suben a los diferentes pisos también lo son, y por lo tanto… nunca cabrá un sofá o una mesa por esas escaleras. La polea es para subir los muebles y hacer las mudanzas a través de las ventanas, y la inclinación de las casas es para evitar que dichos muebles golpeen contra las fachadas. ¿Curioso, verdad?
Yo estuve allí el fin de semana del 30 de abril, que coincidía con el Día de la Reina. Lo que llama la atención de este día, además de la borrachera espectacular de toda la ciudad de Amsterdam, sin diferencias de edad, culturas ni razas, son los adornos de color naranja: todo el mundo va vestido de naranja, las fachadas están pintadas de naranja, banderas, farolillos, gafas, camisetas… todo es naranja . ¿Y naranja por qué? ¿Pero la bandera no es roja con tres cruces? (después pasamos a resolver el enigma de las cruces) Pues resulta que lo de la cosa de ir vestido de naranja, proviene del apellido de la familia real holandesa, que es Orange. Así como los nuestros son los Borbones, allí en Holanda son los Oranges… y al ser este día la celebración del cumpleaños de la Reina… pues nada, todos de Orange.
Lo de las tres cruces de la bandera tiene varios significados, aunque yo me creo más el que me dijeron a mí que los otros dos que he leído. La primera de las teorías, dice que San Andrés, patrón de Amsterdam, murió en una cruz
con forma de equis (pero si esta es la razón, ¿Por qué hay tres equis? ¿Es que murieron tres patrones? ¿O el patrón murió tres veces?). La segunda de las opciones es que las tres equis representan el valor, la determinación y la misericordia, que fueron los tres adjetivos con los que la Reina Guillermina describió la ciudad. Esta opción me parece demasiado cursi para ser verdad. Por último, mi versión favorita y la que realmente pienso que es la verdadera: las tres cruces representan los tres grandes miedos a los que la ciudad ha tenido que enfrentarse a lo largo de la historia: los incendios, ya que las casas eran normalmente de madera, las inundaciones, debido a sus canales y su proximidad al mar, y la Peste, enfermedad que ha matado a más de 200 millones de personas a lo largo de la historia.
Amsterdam es más una ciudad de pasear que de correr de un lado a otros para visitar museos y/o monumentos. De todas formas, si se va con tiempo y ganas, hay ciertos lugares de Amsterdam que hay que conocer por fuerza. Aquí os dejamos un resumencillo para los que lo quieran:
Si te apetece ir de museos, los más importantes son el Rijksmuseum, el Museo Histórico de Amsterdam, el Museo de Anna Frank, el Museo Van Gogh, el Museo NEMO, el Museo Stedelijk de Arte Moderno y el nuevo Scheepvaartmuseum. También para los más alternativos, están el Museo del Sexo y el del Cannabis, claro está.
Dignos de ver son también los parques de esta ciudad, en los que se hacen conciertos gratuitos en verano y que los propios holandeses disfrutan mucho. Y el Mercado de las Flores, por supuesto, en el que no se puede dejar de comprar tulipanes. También podemos contar como atracción principal el Barrio Rojo, con sus prostitutas exhibiéndose en los escaparates… Es un gran impacto verlas vendiéndose sin tapujos, e invade una sensación cosquillleante entre verguenza, curiosidad y morbo, pero al final no puedes quitarles el ojo de encima! Otra atracción para los más atrevidos es sin duda adentrarse en uno de los miles de coffee shops en los que fumar tanto hachís como marihuana está permitido. No recomendable durante el día si lo que te interesa es ver la ciudad y pasearte. ¡Ojo con las drogas! No son tan legales como la gente se cree, y si te pillan con más de la cuenta o con otra droga que no sea “fumable”, como las que acabamos de mencionar, te arriesgas a pasar una noche o más en el cuartelillo. Por supuesto no sacar nada del país y así evitar problemas mayores.
Y con esto terminamos este post sobre Amsterdam, esperando que hayamos solventado alguna de las dudas que yo tuve, y que supongo que otros muchos tendrán. Aunque es una ciudad bastante cara, ya que el nivel de vida es alto y los vuelos con este destino son caros, es una recomendación absoluta para el amante de los viajes, y sin duda merece la pena visitarla al menos una vez en la vida.
Si quieres más información acerca de otras ciudades Europeas, no dejes de visitar nuestra otras entradas: Bruselas y Valonia, Venecia y los Alpes, Malta, Manchester…
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